INCAPACIDAD

      La existencia de limitaciones físicas o psíquicas derivadas tanto de enfermedad común como de accidentes, ya sean laborales o no, le pueden limitar parcialmente o totalmente para su profesión e incluso para cualquier profesión, teniendo usted derecho a reclamar el grado de incapacidad que sus limitaciones representen (Parcial, Total, Absoluta, Gran Invalidez), con el derecho al percibo de las prestaciones económicas que establece la Ley, para lo cual podrá contar con CUADROS CASTAÑO ABOGADOS tanto en vía administrativa como judicial.
      La falta de información por parte del trabajador sobre los derechos que le asisten en materia de percibir una pensión por incapacidad permanente hace que en muchos casos no se solicite, no se realice de forma correcta o que, una vez denegada, en un primer momento no se recurra dicha resolución.
      La incapacidad laboral se manifiesta por la imposibilidad temporal o permanente de realizar la actividad productiva de manera total o parcial, produciéndose por derivación una reducción de la capacidad real de ganancia. Tres aspectos vienen por tanto a coincidir en la situación jurídica señalada: la pérdida de capacidad productiva, la pérdida de salud y la pérdida de salario.
      La forma más rápida y segura de conseguir lo que nos corresponde por derecho es acudir a los profesionales médicos, con los que este despacho cuenta y poseen una experiencia contrastada.

CLASES DE INCAPACIDADES

      Tenemos que tener en cuenta que debemos distinguir entre las incapacidades contributivas, dentro de las cuales hay varios grados de incapacidad, y las no contributivas.

      La Invalidez Permanente Contributiva está regulada por el Real Decreto legislativo 1/1994 de 20 de junio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, el cual en su artículo 134 define la modalidad de invalidez permanente contributiva como “la situación del trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito y de haber sido dado de alta médicamente, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral”.

      La Pensión no Contributiva de Invalidez asegura a todos los ciudadanos en situación de invalidez y en estado de necesidad una prestación económica, asistencia médico-farmacéutica gratuita y servicios sociales complementarios, aunque no se haya cotizado o se haya hecho de forma insuficiente para tener derecho a una Pensión Contributiva.
      Pueden ser beneficiarios de la PNC (Pensión no Contributiva de Invalidez) los ciudadanos españoles y nacionales de otros países, con residencia legal en España que carezcan de ingresos suficientes y:

 

a. Edad: Tener dieciocho o más años y menos de sesenta y cinco.

b. Residencia: Residir en territorio español y haberlo hecho durante un período de cinco años, de los cuales dos han de ser consecutivos e inmediatamente anteriores a la fecha de la solicitud.

c. Minusvalía/Discapacidad: Grado igual o superior al 65%.

      El derecho a Pensión no Contributiva de Invalidez no impide el ejercicio de aquellas actividades laborales, sean o no lucrativas, compatibles con el estado de minusvalía o discapacidad del pensionista y que no representen un cambio en su capacidad real para el trabajo.

INCAPACIDADES MÁS FRECUENTES

      La mitad de las incapacidades laborales en nuestro país se deben a problemas músculo-esqueléticos según el XXXII Congreso de la Sociedad Española de Reumatología. Ningún tipo de trastornos afecta en conjunto a más personas que los relacionados con las enfermedades reumáticas.
      Son los responsables de la mayor incapacidad en países occidentales y su coste asistencial y social es más elevado que el de cualquier otro grupo de enfermedades.
      Sólo de la artritis reumatoide en España se calcula en torno a mil millones de euros al año. Prácticamente la mitad de la población acusa alguna enfermedad reumática aguda o crónica.
      Estas enfermedades constituyen la primera causa de invalidez permanente y la tercera de incapacidad laboral transitoria.
      "El 50% de las bajas por invalidez permanente originadas por enfermedades reumáticas corresponden a pacientes con artrosis”, señala el presidente de la Sociedad Española de Reumatología.
      Las enfermedades reumáticas –se han descrito unas 250- están consideradas las de peor calidad de vida, más que las enfermedades pulmonares y las cardíacas y más frecuentes, incluso, que la hipertensión arterial.
      La mitad de las incapacidades laborales en nuestro país son achacables a problemas músculo-esqueléticos, y un 14,4% del total de las bajas laborales se deben a enfermedades reumáticas, ocupando el segundo lugar después de las afecciones respiratorias y el primer lugar por número de días de trabajo perdidos.

Artrosis, la más prevalente

      La artrosis es la patología articular más prevalente, hasta el punto de que más del 70% de los mayores de 50 años tienen signos radiológicos de artrosis en alguna localización. Intervienen factores genéticos, de edad y sexo (más frecuente en las mujeres), pero también otros modificables: son de destacar la obesidad, la ocupación y actividad laboral, la práctica de deporte profesional, los trastornos de la alineación en las articulaciones, los traumatismos previos sobre las articulaciones, la densidad mineral ósea y la menopausia.

Presentación de la espondiloartritis

      Espondiloartritis o Espondiloartropatías son un grupo de enfermedades reumáticas inflamatorias que afectan de forma preferente, aunque no exclusiva, a las articulaciones de la columna vertebral, son muy frecuentes en España.
      Son enfermedades crónicas y de causa desconocida, en las que hoy por hoy no tenemos posibilidades de curación.
      Con mucha frecuencia, estas enfermedades afectan a personas jóvenes, menores de 40 años, que están en pleno periodo de formación o de responsabilidades familiares y laborales.
      Las Espondiloartritis interfieren con todo ello, y por tanto pueden causar problemas, a veces muy severos, en la capacidad funcional de estas personas y en su calidad de vida.