EL RECARGO


      El Recargo o aumento de prestaciones en caso de accidente de trabajo o enfermedad profesional, cuando el mismo sea debido a incumplimientos empresariales en materia de seguridad e higiene es una institución clásica en nuestro ordenamiento.
      Se trata de una prestación de naturaleza mixta que trata de penalizar la siniestralidad laboral, con un contenido castigador – represor para el empresario y un componente reparador – indemnizatorio para el trabajador accidentado.

Requisitos

      La propia redacción del artículo 123 de la Ley General de Seguridad Social permite afirmar que para la imposición del recargo es precisa la concurrencia de una serie de requisitos:

- Debe producirse un ACCIDENTE DE TRABAJO o una ENFERMEDAD PROFESIONAL, lo que pone de manifiesto que se requiere un resultado y no sólo una situación de peligro para su imposición.

- Debe existir un INCUMPLIENTO SOBRE LA NORMATIVA DE PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES, la conducta empresarial que faculta la imposición del recargo, consiste en toda acción u omisión que suponga un incumplimiento de los dispositivos de precaución reglamentarios , de las medidas generales o particulares o de las elementales de salubridad...

- Adecuada Relación de Causalidad entre el comportamiento empresario y resultado lesivo sufrido por el trabajador.

- Derecho a una prestación económica, esta es una premisa imprescindible, es decir percibir una baja (Incapacidad Temporal) o derivarse del accidente o enfermedad profesional, una Pensión en su caso una Incapacidad Permanente Parcial, Incapacidad Permanente Parcial Total, Incapacidad Permanente Absoluta , Gran Invalidez...).

     El incremento o Recargo, según la normativa vigente será de un 30 a un 50% según decida la Administración laboral, se gradúa en función de la gravedad de la infracción de la norma de cuidado y actúa de forma parecida a un sistema de daños punitivos.