ERROR DE DIAGNÓSTICO

     ¿Se encuentra usted en alguno de los siguientes supuestos?
         - No le Practicaron las Pruebas Pertinentes.
         - Las Pruebas eran Insuficientes.
         - Se podría considerar que las Pruebas a las que se sometió eran de Riesgo.
         - Se le Demoraron las Pruebas.
         - Falta diagnóstico.
         - Diagnóstico tardío.
         - Diagnóstico incorrecto.
     El diagnóstico de una enfermedad, acto médico necesario y habitual en la práctica diaria del ejercicio de la medicina, no es especialmente difícil en muchas ocasiones, pero es evidente que la práctica de esta actividad es demasiado aleatoria, y aunque algunos supuestos tienen un escaso margen de error, en otros casos se parte de unas hipótesis que pueden conllevar un alto grado de alea o suerte.

     Limitándonos a lo que viene denominándose medicina curativa, la obligación del profesional de la medicina, en cada caso, se manifiesta a través de uno o varios actos médicos.

     Puede suceder que el paciente acuda al médico con el único deseo de obtener un diagnóstico; puede suceder, y ello es lo más frecuente, que espere, además, un tratamiento médico o quirúrgico consecuente; o puede suceder, incluso, que el paciente, conocedor de su patología, requiera únicamente el oportuno tratamiento.

     En cualquiera de estos casos, el primero de los actos médicos a realizar ha de ser el estudio adecuado del paciente para lograr el diagnóstico, ya sea como única obligación a cumplir, ya sea para poder aplicar el tratamiento indicado al caso concreto. Ello es imprescindible. Antes de aplicar un tratamiento, el facultativo ha de intentar comprobar que es el adecuado, y ello requiere un estudio de los datos que le son proporcionados por el interesado o que obtiene a través de la historia clínica perteneciente al paciente objeto de la atención médica solicitada.

     Así parece que el error de diagnóstico responsabilice al médico "por los daños que sufre el paciente como consecuencia de haber seguido por ello un tratamiento inadecuado", ese error debe ser grave e inexcusable.

     Se tratará pues de determinar, si el médico cualquiera sea su especialidad, en nuestro caso, ha procedido con la debida diligencia, para informarse de aquello que ignoraba o para verificar si era exacta la noción que tema del caso.

     "En el campo de la observación, la casualidad favorece solamente a las mentes preparadas" (Luis Pasteur).